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¿Está perdiendo poder la ONU? Trump y el futuro del orden mundial

¿Está perdiendo poder la ONU? Analizamos las decisiones de Trump, la reforma ONU80 y sus posibles implicancias proféticas para el futuro del orden mundial.

Ilustración conceptual de la sede de la ONU, una asamblea diplomática y mapas que representan un orden mundial en transformación.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad de actuar y decisiones de retirada de apoyo que pueden debilitarla. Las críticas de distintos gobiernos y la reforma ONU80 muestran una organización bajo presión, aunque la magnitud de su pérdida de poder dependerá de cómo se concreten esas decisiones. Desde nuestra lectura profética, este proceso merece atención, pero todavía no permite asignar a la ONU un papel bíblico fijo ni asegurar qué estructura podría sustituirla.

El 22 de septiembre de 2026, Donald Trump planteó ante la Asamblea General de la ONU la posibilidad de «aniquilar a la República Islámica» si no alcanzaba un acuerdo con Irán. En el mismo discurso se atribuyó recortes y reformas dentro de Naciones Unidas. La escena muestra los límites de la organización: ofrece una tribuna para discutir la paz, mientras la decisión militar de Estados Unidos permanece en manos de su gobierno. Meses antes, Trump había ordenado iniciar la retirada estadounidense de 66 entidades internacionales, 31 de ellas pertenecientes al sistema de Naciones Unidas.

¿Qué dijo Trump sobre Irán ante la ONU?

Trump presentó dos posibilidades: un acuerdo que permitiera a Irán reconstruirse o una acción estadounidense para «aniquilar a la República Islámica». Hablaba del régimen iraní, y dejó esa elección en manos de su gobierno, no en manos de la ONU. Puedes consultar el registro de la intervención ante Naciones Unidas. La transcripción de Factba.se publicada por Roll Call permite contrastar sus palabras.

Una aseveración de tal magnitud no pasó desapercibida. Hubo respuestas. Al día siguiente, Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, rechazó ante la Asamblea las acusaciones de Trump contra su país y criticó la actuación estadounidense en la guerra. La agencia EFE documentó su intervención. Desde Europa, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cuestionó públicamente el discurso de Trump, incluidas sus posiciones sobre Irán. Hubo oposición; sin embargo, no existe claridad de cuánto pueden influir esas acciones en las decisiones de la principal potencia militar.

Este episodio muestra una tensión que merece atención. Trump habló desde la tribuna creada para que los Estados discutan la paz, pero se reservó una decisión militar de enorme alcance. Al mismo tiempo, agradeció al Consejo de Seguridad una resolución contra ataques a la navegación en el estrecho de Ormuz. Recurre a la institución cuando acompaña sus objetivos y marca los límites de lo que acepta de ella. Véase la transcripción de su discurso.

En esa misma intervención dijo que Estados Unidos, junto con otros países, había impulsado reformas de la ONU. Se atribuyó una reducción del presupuesto y de miles de puestos. Esa fue su descripción de los cambios, que conviene leer junto a los datos publicados por la ONU sobre su propia reforma. Su planteamiento combina apoyo a algunas reformas con límites tajantes a la influencia de la organización sobre las decisiones estadounidenses.

¿Qué implica la retirada de Estados Unidos de 66 entidades internacionales?

La ONU, al igual que las restantes organizaciones internacionales, depende de países dispuestos a sostener sus programas y a confiar en su utilidad. Por eso el discurso se vuelve más significativo al leerlo junto a la decisión que Trump había tomado meses antes.

El 7 de enero de 2026 firmó un memorando presidencial que ordenó a las agencias estadounidenses iniciar cuanto antes la retirada de las entidades enumeradas. La Casa Blanca identificó 66 en total: 35 ajenas a la ONU y 31 pertenecientes a su sistema. En el caso de estas últimas, el memorando establece el cese de participación o financiación hasta donde lo permita la ley.

Lo que interesa es el cambio de relación que se está observando. Estados Unidos está decidiendo en qué espacios internacionales quiere permanecer y cuáles dejará de respaldar. Si ese camino se profundiza, las organizaciones afectadas tendrán que adaptarse a la pérdida de participación, de recursos o de ambas cosas. La magnitud efectiva de esa pérdida dependerá de cómo se apliquen las medidas.

¿La ONU está siendo cuestionada solo por Estados Unidos?

No. Existen representantes de otros países que cuestionan el actual funcionamiento de la ONU.

Javier Milei, presidente de Argentina, profundizó el 23 de septiembre de 2026 las críticas que había formulado hacia la ONU en 2024 y 2025. Esta vez sostuvo que la organización había incumplido su propósito de proteger la seguridad colectiva y la soberanía de sus miembros, mientras ampliaba su poder burocrático. Argentina, dijo, seguirá participando en los foros multilaterales, pero actuará por sus propios medios para defender sus intereses. Su intervención completa expresa con especial claridad la distancia que él observa entre la autoridad declarada de la ONU y su capacidad de actuar.

La primera ministra japonesa Sanae Takaichi habló en septiembre de 2026 de la fatiga institucional de Naciones Unidas. Pidió revisar una Carta redactada hace más de ochenta años y ampliar el Consejo de Seguridad para que represente mejor al mundo actual.

Desde Turquía, Recep Tayyip Erdoğan volvió a señalar en su intervención de 2026 que la ONU está fallando ante crisis graves y que el poder de los cinco miembros permanentes limita su capacidad de respuesta. La cobertura de Naciones Unidas en Turquía recoge también su llamado a reformar la organización.

También el presidente checo Petr Pavel advirtió que la legitimidad futura de la ONU dependerá de que sus reformas produzcan resultados y de que las reglas internacionales se hagan respetar. Desde África, el presidente de Kenia, William Ruto, señaló la contradicción entre la igualdad que proclama la Asamblea General y el poder permanente concentrado en cinco países dentro del Consejo de Seguridad.

Estas posiciones no nacen de una misma alianza. Milei cuestiona la expansión de la autoridad supranacional; Takaichi quiere modernizar la Carta; Erdoğan exige cambiar el reparto de poder; Pavel insiste en la eficacia de las reformas y Ruto en la representación de África. Precisamente porque sus intereses son distintos, llama la atención que todos encuentren insuficiente el funcionamiento actual de la ONU.

También hay otras voces. El canciller ruso Serguéi Lavrov reclamó en 2025 una representación más amplia de Asia, África y América Latina en el Consejo de Seguridad; el rey Abdalá II de Jordania cuestionó en 2026 la distancia entre las resoluciones sobre Palestina y su aplicación; el presidente chileno José Antonio Kast también habló de reducir burocracia y reformar el Consejo.

¿Cómo responde la ONU a las críticas sobre su eficacia?

La propia organización percibe la presión. En marzo de 2025, el secretario general António Guterres puso en marcha ONU80, una reforma del sistema destinada a mejorar su eficacia y revisar cómo utiliza sus recursos. El proceso empezó antes del memorando de Trump y continúa en 2026. La ONU explica sus objetivos y líneas de trabajo.

No consiste únicamente en reducir gastos. Según la explicación ofrecida por el responsable de la reforma el 7 de julio de 2026, el presupuesto de la Secretaría se redujo un 9,2 %. También se están examinando los mandatos (tareas que los Estados encargan a la ONU) para ver cómo se crean, financian y evalúan.

Esto me parece un punto central en esta historia. Mientras algunos gobiernos retiran apoyo o exigen otra distribución del poder, la ONU trata de conservar su capacidad de actuar cambiando desde dentro.

¿Se necesita una ONU reformada o una estructura diferente?

Aquí es donde comienzan a resonar estas críticas con la profecía. Podríamos ver una ONU que se adapta y mantiene su lugar, pero también podríamos ver el surgimiento de una o varias nuevas organizaciones que reciban las funciones que hoy tiene encomendadas la ONU. ¿Podrían ser estas críticas el inicio de un cambio en las organizaciones supranacionales o en el actual equilibrio del orden mundial?

En mi opinión, el desgaste de las organizaciones actuales está preparando el terreno para su sustitución futura. La retirada de apoyo de Estados Unidos, las críticas desde distintas regiones y la reorganización que impulsa la propia ONU son indicios que justifican estar observando la evolución de este proceso, porque creo que podríamos estar viendo el comienzo de un reordenamiento hacia una nueva forma de gobierno mundial.

¿Qué dice la Biblia sobre un futuro gobierno mundial?

Desde nuestra lectura, la Biblia describe un poder futuro de alcance mundial. Apocalipsis 13:7 le atribuye autoridad sobre pueblos y naciones. En Daniel 7:23-25, la visión de la cuarta bestia presenta diez cuernos identificados como diez reyes y la aparición de otro gobernante. Apocalipsis 17:12-13 describe también a diez reyes que entregan su poder y autoridad a la Bestia. Y Apocalipsis 13:16-17 muestra que el dominio de ese sistema alcanza la actividad económica al condicionar las compras y ventas.

Desde nuestra visión, esos pasajes apuntan a una futura concentración del poder político y económico vinculada al gobierno del Anticristo. La Biblia muestra a gobernantes entregando autoridad y a personas enfrentadas a una exigencia de lealtad, aunque no detalla cómo se concretará administrativamente ese dominio. En nuestro artículo sobre la estatua de Nabucodonosor explicamos con más detalle quiénes son estos futuros diez reyes.

Es por eso que observo el actual cuestionamiento de la ONU atentamente, pero sin asignarle un papel bíblico fijo todavía. Es posible que las organizaciones que hoy conocemos sean reformadas, pierdan autoridad o terminen sustituidas antes de que aparezca el sistema final, y que eso conduzca hacia ese último gobierno mundial, pero aún no podemos asegurarlo. Lo que sí podemos ver, y estimar con casi seguridad, es que las organizaciones y el poder están cambiando a nivel mundial, y sobre eso debemos estar atentos.

¿Qué conviene observar ahora?

Debemos esperar para ver si esos cuestionamientos terminan en acciones concretas que impliquen la pérdida de poder por parte de la ONU y si la decisión estadounidense se materializa y efectivamente se cortan presupuestos para organizaciones relacionadas con la ONU y cómo eso impacta en su funcionamiento.

Y observaría especialmente cualquier mecanismo nuevo que reúna poder político y económico con capacidad de imponer decisiones más allá de sus miembros individuales. Por ahora, el debate internacional muestra presión y búsqueda de alternativas, lo cual nos da razones para prestarle atención, pero sin ponerle nombre ni fecha a lo que aún no ha aparecido.

La vigilancia cristiana no depende de acertar qué organismo continuará y cuál desaparecerá. Cristo nos llamó a permanecer fieles mientras esperamos su regreso. Podemos estudiar con seriedad los cambios de nuestro tiempo y, al mismo tiempo, mantener nuestra esperanza en quien gobierna el desenlace de la historia.

Fuentes y textos para profundizar

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