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¿Han aumentado los terremotos en los últimos años?

¿Han aumentado los terremotos? Revisamos 30 años de sismos M7+ según el USGS y qué significa esta señal en Mateo 24 y Apocalipsis.

Capas tectónicas y registro sísmico representados como una visualización científica editorial

No existe evidencia de un aumento sostenido de los grandes terremotos a escala mundial. Los registros muestran importantes fluctuaciones entre años y períodos, pero no una tendencia creciente persistente.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señala que, según los registros de largo plazo, podemos esperar aproximadamente 16 terremotos de magnitud 7,0 o superior cada año: alrededor de 15 terremotos en el rango de magnitud 7 y uno de magnitud 8 o superior. Algunos años superan ampliamente ese promedio y otros quedan muy por debajo, pero esas fluctuaciones no constituyen por sí mismas una tendencia creciente.

Entonces, ¿tenemos la sensación de que la Tierra está temblando cada vez más?

Probablemente porque estamos mezclando tres fenómenos diferentes: frecuencia geológica, impacto humano y percepción mundial.

Y distinguirlos es importante, especialmente porque Jesucristo incluyó los terremotos entre las señales que debemos observar.

¿Qué muestran los terremotos de las últimas tres décadas?

Una forma razonable de responder la pregunta es concentrarnos en los terremotos grandes.

El catálogo moderno contiene muchos más terremotos que décadas atrás, pero el propio USGS explica que esto se debe principalmente al aumento de instrumentos sísmicos capaces de detectar eventos que antes podían pasar inadvertidos. Actualmente el National Earthquake Information Center localiza aproximadamente 20.000 terremotos al año, unos 55 sismos diarios.

Por eso no sería correcto tomar simplemente la cantidad total de terremotos registrados cada año y concluir que están aumentando.

Para reducir ese problema, podemos observar los eventos de magnitud 7,0 o superior, suficientemente grandes para permitir una comparación histórica mucho más consistente.

Para visualizar los registros, utilizaremos los últimos 30 años completos, desde 1996 hasta 2025. Es un período suficientemente amplio para observar el comportamiento reciente de los grandes terremotos sin incorporar el año actual, cuyos datos todavía están incompletos.

DATOS INTERACTIVOS · USGS

Terremotos mundiales M7,0+ por año

1996–2026 · Promedio histórico de referencia: ≈16 por año

Consultando el catálogo oficial del USGS…

Fuente: U.S. Geological Survey, Earthquake Catalog API. Datos consultados el 24 de agosto de 2026. El año 2026 está incompleto y no debe compararse directamente con años completos.

El gráfico no busca demostrar una profecía.

Busca responder una pregunta bastante más sencilla:

¿Existe realmente una tendencia sostenida al aumento de los grandes terremotos?

En los últimos 30 años al menos no se observa esa tendencia.

Durante este período encontramos importantes fluctuaciones. Algunos años registran una actividad considerablemente mayor que otros: en 2010, por ejemplo, ocurrieron 24 terremotos de magnitud 7,0 o superior, mientras que en 2017 se registraron solo 7.

Esa variación forma parte del comportamiento normal de la actividad sísmica y no debe confundirse con una tendencia. El propio USGS señala que los incrementos y disminuciones temporales forman parte de las fluctuaciones normales de la actividad sísmica mundial.

Considerado en conjunto, los últimos 30 años presentan un promedio cercano a 15 grandes terremotos por año, muy próximo al promedio histórico de aproximadamente 16 señalado por el USGS.

Eso nos obliga a reconocer algo importante:

La percepción de aumento existe, pero no debemos confundirla con evidencia de un aumento real.

Entonces, ¿por qué parece que hay cada vez más terremotos?

Aquí empiezan a aparecer varias explicaciones que pueden actuar simultáneamente.

Hoy detectamos muchos más terremotos

Esta es probablemente la explicación más sencilla.

Existen más estaciones sísmicas, mejores sensores, comunicaciones más rápidas y mayor capacidad para localizar eventos pequeños alrededor del planeta.

El USGS reconoce expresamente que sus catálogos contienen más terremotos en años recientes no porque necesariamente estén ocurriendo más, sino porque existen más instrumentos capaces de registrarlos.

Pero aquí debemos hacer una distinción.

Esto explica especialmente el aumento de terremotos registrados, incluyendo eventos pequeños que décadas atrás podían no detectarse.

No explica de la misma manera los grandes terremotos.

Precisamente por eso nuestro gráfico se concentra en M7,0 o superiores.

Hay muchas más personas concentradas en grandes ciudades

Un terremoto no necesita ser más frecuente para producir consecuencias mayores.

Nuestro mundo se ha urbanizado extraordinariamente durante las últimas décadas.

Según Naciones Unidas, las ciudades albergan actualmente aproximadamente al 45% de los más de 8.000 millones de habitantes del planeta, más del doble de la proporción existente en 1950.

Eso cambia mucho la dimensión humana de un terremoto.

Un gran sismo ocurrido cerca de una concentración urbana puede afectar edificios, hospitales, carreteras, redes eléctricas, sistemas sanitarios, telecomunicaciones y cadenas de abastecimiento utilizadas por millones de personas.

Por eso debemos diferenciar:

mayor impacto potencial no significa mayor frecuencia sísmica.

Ahora podemos observar un terremoto al otro lado del planeta casi en tiempo real

Esta diferencia probablemente sea todavía más importante para nuestra percepción.

Durante gran parte de la historia, un gran terremoto podía ocurrir a miles de kilómetros y la mayoría del mundo simplemente nunca se enteraría, o recibiría la noticia días o semanas después.

Hoy ocurre lo contrario.

El USGS reconoce que las mejoras en las comunicaciones permiten que el público conozca los terremotos más rápidamente que nunca.

Puede ocurrir un terremoto en Indonesia y pocos minutos después tenemos videos grabados desde teléfonos móviles.

Vemos edificios moverse, escuchamos las alarmas, observamos el tsunami, seguimos las operaciones de rescate, recibimos mapas con la magnitud y ubicación exacta.

La distancia prácticamente ha desaparecido.

Un terremoto local se transforma inmediatamente en una experiencia informativa global.

Y los algoritmos pueden prolongar esa percepción

A eso debemos agregar un fenómeno que ninguna generación anterior enfrentó.

Las redes sociales no nos muestran simplemente una sucesión neutral de acontecimientos.

Los sistemas de recomendación personalizan lo que vemos según nuestra interacción y existen investigaciones recientes sobre cómo esa recomendación algorítmica modifica la experiencia informativa de las personas durante situaciones de crisis y desastres.

Si ocurre un gran terremoto y vemos varios videos, buscamos información, comentamos o compartimos contenido relacionado, es perfectamente posible que durante las siguientes horas continuemos recibiendo imágenes del mismo acontecimiento.

Después vemos réplicas.

Luego videos grabados desde otros ángulos.

Después reconstrucciones, testimonios, mapas y noticias.

Y si días o semanas después ocurre otro terremoto importante en otra parte del mundo, el ciclo vuelve a comenzar.

No significa que el algoritmo haya creado una falsa estadística.

Significa que nuestra exposición a los terremotos puede ser muchísimo mayor que su frecuencia real.

La actividad sísmica fluctúa considerablemente, pero en la actualidad estamos mucho más expuestos que antes a cada gran terremoto que ocurre.

Frecuencia geológica, impacto humano y percepción mundial no son lo mismo

Esta distinción ya la planteamos al analizar si estamos viviendo en los últimos tiempos, y aquí adquiere especial importancia.

Un terremoto puede no representar ninguna anomalía estadística y, sin embargo, producir consecuencias humanas enormes.

Otro puede ocurrir en un lugar remoto y apenas generar víctimas.

Y ambos pueden ocupar nuestras pantallas durante horas.

Por eso no deberíamos utilizar la cantidad de imágenes que vemos, la gravedad de una tragedia concreta o nuestra sensación personal de frecuencia como sustitutos de los datos.

La pregunta “¿estamos viendo más terremotos?” no es equivalente a “¿están ocurriendo más terremotos?”

Y los datos disponibles no respaldan actualmente una tendencia sostenida al alza de los grandes terremotos.

¿Que los terremotos no estén aumentando contradice lo que dijo Jesús?

No.

Y creo que aquí aparece una confusión importante cuando intentamos relacionar los datos con la profecía bíblica.

De acuerdo a los relatos que nos presentan los evangelios en la traducción RVR1960, Jesús en el Monte de Olivos, al hablar sobre las señales del fin, dijo que habría “terremotos en diferentes lugares” (Mateo 24:7), “terremotos en muchos lugares” (Marcos 13:8) y “grandes terremotos” (Lucas 21:11); y los incluyó dentro del escenario que describió como el comienzo de los dolores.

Como vemos, el texto lo podríamos resumir como “grandes terremotos en muchos y diferentes lugares”, pero no dice que “cada año habrá más terremotos que el año anterior”.

Tampoco establece una cantidad mínima, una magnitud determinada o una curva estadística que debamos utilizar para demostrar su cumplimiento.

Exigir que los terremotos aumenten constantemente para considerarlos una señal significa exigirle al texto algo que el texto no afirma.

Y aquí vuelve a ser importante la analogía que hemos utilizado al hablar de los dolores de parto.

Durante un embarazo existe un proceso que conduce hacia un desenlace. Las contracciones finalmente involucran frecuencia, intensidad y cercanía, pero eso no significa que podamos convertir la imagen utilizada por Jesús en una fórmula matemática según la cual cada indicador mundial deba aumentar todos los años.

No se trata de ganar una competencia de estadísticas.

¿Estamos viviendo en los últimos tiempos?

En ese artículo vimos que el punto más interesante para entender las señales es observar cómo diferentes elementos del escenario bíblico pueden coexistir, relacionarse y converger.

Aquí estamos revisando solo una de esas señales y preguntando honestamente qué dicen los datos.

Y en el caso de los terremotos, los datos de las últimas tres décadas muestran importantes fluctuaciones, pero no una tendencia sostenida al aumento de los grandes terremotos.

Lo cual, en nada altera la señal dada por Jesucristo.

¿Aumentarán los terremotos a medida que se acerque la venida de Cristo?

No lo sabemos.

Podrían aumentar en frecuencia.

Podrían aparecer terremotos de mayor magnitud o capacidad destructiva.

O la actividad sísmica podría continuar durante años dentro de rangos similares a los que conocemos actualmente.

La Biblia no nos entrega una serie estadística que permita responder esa pregunta.

Por eso creo que debemos resistir la tentación de afirmar más de lo que sabemos.

Pero existe otra cosa que sí sabemos.

La Biblia describe terremotos extraordinarios asociados directamente con acontecimientos y juicios futuros.

Y eso cambia la perspectiva.

El terremoto también aparece en la Biblia como manifestación del juicio de Dios

Esto no comienza con las señales en el Monte de los Olivos ni en Apocalipsis.

En el Antiguo Testamento encontramos situaciones en las que una alteración extraordinaria de la tierra acompaña explícitamente la intervención y el juicio de Dios.

Un ejemplo especialmente claro ocurre durante la rebelión de Coré.

Moisés anuncia que, si la tierra se abre de una manera extraordinaria y traga a quienes se rebelaron, Israel sabrá que aquellos hombres habían despreciado al Señor. Inmediatamente después, la tierra se abre debajo de ellos. Leer Números 16:28-35 en Biblegateway

Eso nos permite entender como principio bíblico que Dios puede utilizar un terremoto dentro de un acto de juicio.

Pero debemos añadir inmediatamente otro principio igualmente importante: nosotros no tenemos autoridad para declarar que un terremoto específico puede significar un juicio de Dios sobre una población determinada.

La diferencia es fundamental.

En Números 16 la propia revelación bíblica explica qué está ocurriendo y por qué.

Nosotros no podemos observar un terremoto contemporáneo en Venezuela, Japón, Indonesia o cualquier otro país y decidir por nuestra cuenta que Dios está castigando específicamente a esa nación.

La existencia bíblica del juicio no nos autoriza a inventar la explicación de cada tragedia.

Apocalipsis anuncia terremotos muy diferentes de los actuales

Por otra parte, cuando llegamos a Apocalipsis, el terremoto aparece repetidamente asociado con acontecimientos de los juicios futuros.

No estamos diciendo que los terremotos actuales sean estos terremotos.

Precisamente lo contrario.

Los acontecimientos descritos en Apocalipsis permiten observar que los terremotos asociados directamente con esos juicios tendrán características extraordinarias.

El sexto sello (Apocalipsis 6:12)

Cuando el Cordero abre el sexto sello ocurre un gran terremoto, acompañado además por extraordinarios fenómenos en el sol, la luna y el cielo. El terremoto no aparece allí como un desastre natural aislado dentro de la historia ordinaria, sino integrado en una secuencia explícita de juicio. Leer Apocalipsis 6 en Biblegateway

El incensario del ángel (Apocalipsis 8:5)

Antes del comienzo de las trompetas, el ángel toma el incensario, lo llena con fuego del altar y lo arroja sobre la tierra. El acontecimiento es acompañado por estruendos, truenos, relámpagos y un terremoto. Leer Apocalipsis 8 en Biblegateway

La resurrección de los dos testigos (Apocalipsis 11:13)

Después de la muerte, resurrección y ascensión de los dos testigos, ocurre un violento terremoto, la décima parte de la ciudad se derrumba y mueren siete mil personas. Aquí nuevamente el texto conecta el terremoto directamente con un acontecimiento profético específico. Leer Apocalipsis 11 en Biblegateway

La séptima trompeta (Apocalipsis 11:19)

Al final de la escena de la séptima trompeta se abre el templo de Dios en el cielo y aparecen relámpagos, estruendos, truenos, un terremoto y una fuerte granizada. Leer Apocalipsis 11 en Biblegateway

La séptima copa (Apocalipsis 16:17-21)

Y finalmente llegamos al terremoto más extraordinario descrito en la Biblia.

Durante la séptima copa ocurre un terremoto que el propio texto presenta como sin precedente desde que existe la humanidad. La gran ciudad se divide en tres partes y las ciudades de las naciones caen. Leer Apocalipsis 16 en Biblegateway

Esto nos muestra que la profecía bíblica describe terremotos futuros cuya dimensión será mucho más significativa que aquello que estamos observando hoy.

Entonces, ¿qué significado tienen los terremotos actuales?

Debemos evitar dos extremos.

El primero consiste en afirmar que “los terremotos están aumentando y eso demuestra que el fin está aquí” porque los datos no sostienen esa afirmación.

El segundo sería concluir que “como los terremotos no están aumentando, entonces no tienen ninguna importancia profética” pues la Biblia tampoco sostiene esa conclusión.

Jesús dijo que habría grandes terremotos en muchos y diferentes lugares.

Los hay.

Hoy podemos conocerlos casi instantáneamente cuando ocurren alrededor del planeta.

Pueden afectar concentraciones humanas enormemente mayores que en muchas épocas anteriores.

Y forman parte de un escenario más amplio que Jesús nos enseñó a observar sin aislar cada acontecimiento del resto.

¿Aumentarán mañana?

No lo sabemos.

¿Podemos señalar cada terremoto como juicio de Dios?

No.

¿Describe la Biblia terremotos futuros directamente relacionados con el juicio?

Sí. Y algunos de ellos serán extraordinarios.

Entonces, ¿han aumentado los terremotos?

No existe actualmente evidencia de un aumento sostenido de los grandes terremotos a escala mundial.

Los datos de largo plazo del USGS muestran importantes fluctuaciones de un año a otro alrededor de un promedio histórico cercano a 16 terremotos de magnitud 7,0 o superior por año.

Lo que sí ha cambiado profundamente es nuestro mundo:

  • Tenemos muchos más instrumentos capaces de registrar terremotos.
  • Vivimos en ciudades cada vez mayores y más densamente pobladas.
  • Podemos observar un desastre ocurrido a miles de kilómetros prácticamente en tiempo real.
  • Y vivimos dentro de sistemas informáticos capaces de mostrarnos repetidamente imágenes del mismo acontecimiento.

Por eso la percepción puede aumentar aunque la frecuencia geológica no lo haga.

Pero reconocerlo no debilita la profecía bíblica.

Al contrario.

Nos permite estudiar lo que Jesús realmente dijo sin intentar ayudar a la Biblia mediante estadísticas que no existen.

Los terremotos siguen siendo parte del escenario que Cristo describió.

No sabemos cómo evolucionará su frecuencia o intensidad conforme se acerquen los acontecimientos finales.

Pero sí sabemos que la Biblia presenta al terremoto como un elemento que puede acompañar la intervención y el juicio de Dios, y que Apocalipsis anuncia terremotos futuros de una magnitud extraordinaria, culminando con uno que será incomparable en la historia humana.

Por eso debemos observar.

Pero observar con cuidado.

Con la Biblia abierta y los datos sobre la mesa.

Sin miedo, sin exageraciones y sin sensacionalismo, pero tampoco indiferentes.

Fuentes y textos para profundizar

U.S. Geological Survey (USGS) — Earthquake Hazards Program. Información sobre fluctuaciones normales de la actividad sísmica, incremento de la capacidad instrumental, promedio aproximado de 16 terremotos M7+ al año y rapidez actual de las comunicaciones.

U.S. Geological Survey — Earthquake Catalog API. Servicio oficial que permitirá alimentar automáticamente el gráfico interactivo utilizando fecha y magnitud mínima como parámetros de consulta.

United Nations, Department of Economic and Social Affairs — World Urbanization Prospects 2025. Datos sobre crecimiento urbano y concentración de la población mundial en ciudades.

Wang, Xiwei; Wuji, Siguleng; Li, Mali; Liu, Yutong; Luo, Ran — Social impact of recommendation algorithm in crisis: Forming algorithmic experience through group information interaction and algorithm task fit. Information Processing & Management, Vol. 63, Issue 1, 2026. Estudio experimental sobre cómo la recomendación personalizada influye en la interacción, percepción y experiencia informativa de los usuarios durante situaciones de crisis. DOI: 10.1016/j.ipm.2025.104323.

Textos bíblicos: Números 16:28-35; Mateo 24:7-8; Apocalipsis 6:12; 8:5; 11:13; 11:19; 16:17-21.

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