En un artículo anterior vimos que el acontecimiento conocido como Rapto o Arrebatamiento sí está descrito en la Biblia. Pablo enseña en 1 Tesalonicenses 4 que los muertos en Cristo resucitarán primero y que los creyentes que estén vivos serán arrebatados juntamente con ellos para encontrarse con el Señor en el aire.
Pero después de aceptar el acontecimiento aparece inevitablemente otra pregunta:
¿Cuándo ocurrirá?
Y aquí la respuesta no es tan sencilla.
La Biblia no contiene un versículo que diga literalmente el momento del arrebatamiento.
Ante esta falta de especificación, existen interpretaciones que intentan relacionar diferentes pasajes bíblicos entre sí para determinar el momento del arrebatamiento
De ahí surgen las tres posiciones principales:
- Pretribulación: el Arrebatamiento ocurre antes de la Tribulación.
- Midtribulación: ocurre durante la Tribulación, aproximadamente en la mitad.
- Postribulación: ocurre al final de la Tribulación, estrechamente relacionado con la manifestación visible de Cristo.
Existen otras variantes que intentan precisar todavía más el momento, pero no las desarrollaremos aquí. No porque carezcan necesariamente de argumentos, sino porque nuestro propósito es mucho más sencillo: entender las tres posiciones principales antes de decidir cuál de ellas interpreta mejor el conjunto de la evidencia bíblica.
Primero, ¿qué entendemos por Tribulación?
Antes de colocar el Rapto/Arrebatamiento antes, durante o después de la Tribulación, necesitamos entender a qué nos referimos con ese término.
Jesús habló directamente de un período futuro de excepcional aflicción. En Mateo 24:21 señaló:
“Porque habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora ni la habrá jamás.”
Por tanto, cuando en este artículo hablamos de Tribulación, nos referimos a ese período de extraordinaria dificultad relacionado con los acontecimientos finales que Jesús describe.
Si bien existen distintas interpretaciones acerca de su duración exacta, de cómo se relaciona con otros períodos proféticos y de qué acontecimientos forman parte de ella, no necesitamos resolver todavía esas cuestiones para entender el debate sobre el momento del Rapto.
Para nuestra comparación basta una pregunta sencilla:
¿El Arrebatamiento ocurre antes, durante o después de ese período de gran tribulación?
De allí surgen las tres posiciones principales que estudiaremos.
¿Por qué cristianos que leen la misma Biblia llegan a conclusiones diferentes?
Esta pregunta es importante porque a veces tratamos las posiciones escatológicas como si solo una de ellas leyera la Biblia y las demás la ignoraran.
No es tan sencillo.
El problema es que 1 Tesalonicenses 4 describe claramente el Arrebatamiento, pero no dice directamente dónde debemos colocarlo respecto de la Tribulación.
Entonces tenemos que acudir a otros textos.
Y allí comienzan las decisiones interpretativas.
Por ejemplo:
- Cuando Pablo dice que los creyentes no han sido destinados para sufrir el castigo o la ira, ¿significa que no estarán presentes durante toda la Tribulación?
- Cuando Jesús habla de reunir a sus elegidos después de la Tribulación, ¿está describiendo el mismo acontecimiento de 1 Tesalonicenses 4?
- Cuando Pablo habla de la “última trompeta”, ¿se refiere a la séptima trompeta de Apocalipsis?
- Cuando 2 Tesalonicenses relaciona la venida de Cristo con nuestra reunión con Él, ¿está colocando ambos acontecimientos en un mismo momento?
Como puedes notar, la discusión no consiste solamente en leer un versículo. Consiste en cómo hacemos dialogar varios textos entre sí.
Y dependiendo de cómo respondamos esas preguntas llegaremos a conclusiones diferentes.
1. La posición pretribulacional
La posición pretribulacional sostiene que el Arrebatamiento de la Iglesia ocurre antes de la Tribulación.
Según esta interpretación, Cristo viene por los creyentes descritos en 1 Tesalonicenses 4 antes del desarrollo del período de juicio final.
Después ocurrirán los acontecimientos de la Tribulación y posteriormente tendrá lugar la manifestación visible y gloriosa de Cristo en su Segunda Venida.
La idea puede representarse de manera sencilla:
RAPTO → TRIBULACIÓN → SEGUNDA VENIDA
Pero ¿por qué alguien llegaría a esa conclusión si 1 Tesalonicenses 4 no dice expresamente “antes de la Tribulación”?
Porque el pretribulacionismo construye su posición mediante varios argumentos que se complementan.
El argumento de ser librados de la ira
Uno de sus textos fundamentales aparece en la misma carta a los Tesalonicenses.
Pablo dice que los creyentes esperan a Jesús, quien los libra del castigo venidero. Y luego afirma: “Dios no nos destinó a sufrir el castigo...” 1 Tesalonicenses 5:9 (NVI).
Para la interpretación pretribulacional, esto tiene una implicancia importante.
Si la Tribulación corresponde al período en que Dios derrama su juicio sobre el mundo, y los creyentes no están destinados para esa ira, entonces resulta razonable concluir que serán retirados antes de que ese período comience.
La lógica es:
- La Iglesia no está destinada a la ira de Dios.
- La Tribulación contiene la ira de Dios.
- Por lo tanto, la Iglesia es retirada antes de ella.
Es un argumento coherente, pero inmediatamente aparece la pregunta que las otras posiciones plantean:
¿Toda la Tribulación debe identificarse con la ira de Dios?
Esa pregunta es fundamental. Porque si la ira comienza solamente en una etapa posterior, entonces sería posible que los creyentes estuvieran presentes durante parte del período sin ser objeto de esa ira.
Ahí empieza una de las diferencias interpretativas.
“Te guardaré de la hora de prueba”
Otro pasaje utilizado por esta posición es Apocalipsis 3:10, donde Cristo le promete a la iglesia de Filadelfia “te guardaré de la hora de prueba, que vendrá sobre el mundo entero…”
El argumento pretribulacional enfatiza que la promesa no habla simplemente de protección durante una prueba, sino de ser guardado de la hora que vendrá sobre el mundo.
Esto se interpreta como una promesa de exclusión de ese período.
Sin embargo, nuevamente aparece una pregunta legítima: ¿Esta promesa debe aplicarse a toda la Iglesia futura y significa necesariamente ser retirada físicamente antes de ese período?
El pretribulacionista responde que sí, mientras otras posiciones interpretan el texto de manera diferente.
Y esa diferencia no puede resolverse simplemente repitiendo el versículo; requiere interpretación.
La expectativa de Cristo
Hay además un argumento que no depende solamente de un pasaje específico, sino de la forma en que el Nuevo Testamento invita al creyente a vivir esperando a Cristo.
Los cristianos son exhortados repetidamente a permanecer atentos y preparados.
Desde la perspectiva pretribulacional, esa expectativa tiene mayor sentido si ningún acontecimiento profético identificable necesita ocurrir antes del Arrebatamiento.
Si el creyente tuviera que ver primero la aparición del Anticristo, determinados juicios o acontecimientos específicos dentro de la Tribulación, podría argumentarse que en realidad debería esperar primero esas señales.
Por eso la inminencia adquiere una importancia considerable dentro de esta postura.
Cristo puede venir por su Iglesia sin que el creyente pueda colocar antes en el calendario otro acontecimiento obligatorio.
¿Cuál es la principal dificultad del pretribulacionismo?
Probablemente ésta: ningún pasaje dice directamente que el Arrebatamiento ocurre antes de la Tribulación.
La posición surge de relacionar textos acerca de ira, protección, expectativa e inminencia.
Por eso su desafío consiste en demostrar que esas relaciones son suficientes para separar cronológicamente el Arrebatamiento de otros textos que parecen asociar la reunión de los creyentes con acontecimientos posteriores.
2. La posición midtribulacional
La segunda posición sitúa el Arrebatamiento aproximadamente a mitad de la Tribulación, y podemos representarla así:
PRIMERA MITAD DE LA TRIBULACIÓN → RAPTO → SEGUNDA MITAD → SEGUNDA VENIDA
Esta postura comparte elementos con las posturas pre y post Tribulación.
Al igual que la postribulacional, considera que los creyentes pueden atravesar parte del período final, pero, al igual que la pretribulacional, busca distinguir entre tribulación o aflicción y la fase particularmente intensa del juicio divino.
¿Por qué la mitad adquiere tanta importancia? Porque hay textos proféticos que marcan explícitamente un punto medio.
Las copas de la ira de Dios
Apocalipsis presenta literariamente una secuencia de siete sellos, siete trompetas y siete copas, y estas últimas son identificadas expresamente con la consumación de la ira de Dios.
Posterior a la séptima trompeta, Apocalipsis 15:1 indica que en ellas se consuma la ira de Dios. “Vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles con las siete plagas, que son las últimas, pues con ellas se consumará la ira de Dios.”
Por eso el midtribulacionismo entiende que no todo el período tiene necesariamente la misma naturaleza.
Puede existir una primera etapa de creciente conflicto, persecución y desarrollo de los acontecimientos, seguida posteriormente por una fase mucho más intensa.
Y allí aparece otro texto particularmente importante.
“A la última trompeta”
En 1 Corintios 15:52, Pablo dice que la transformación de los creyentes ocurrirá “a la final trompeta” (RVR1960).
Por otra parte, Apocalipsis presenta una secuencia de siete trompetas, y cuando suena la séptima, se anuncia el reino del Señor y aparecen referencias a juicio y recompensa.
La pregunta surge casi naturalmente: ¿Es la “final trompeta” de Pablo la séptima trompeta de Apocalipsis?
Quienes vinculan ambas encuentran aquí un argumento importante para situar el Arrebatamiento dentro de la secuencia profética y no antes de ella.
Pero aquí debemos detenernos.
Pablo escribió 1 Corintios décadas antes de que Juan escribiera Apocalipsis.
El texto de 1 Corintios no dice que seremos transformados a “la séptima trompeta de Apocalipsis”, sino que dice “a la final trompeta”.
Relacionarlas puede ser una interpretación posible, pero no es una identificación explícita del texto.
Y precisamente aquí encontramos uno de los principales puntos que deben evaluarse al estudiar la posición midtribulacional.
La fuerza de esta posición
Su atractivo consiste en que intenta tomar seriamente dos elementos.
Por una parte, reconoce que los creyentes pueden experimentar tribulación y persecución, mientras por otro lado intenta situar el Arrebatamiento antes de la etapa final del juicio particularmente intenso.
Así puede sostener que la Iglesia atraviesa parte del período sin necesariamente ser destinataria de la ira de Dios.
En ese sentido, intenta encontrar un punto de equilibrio entre las otras dos posiciones.
¿Cuál es su principal dificultad?
Probablemente la identificación de los acontecimientos que utiliza para determinar el momento.
Si la “final trompeta” de 1 Corintios 15 no es la séptima trompeta de Apocalipsis, uno de los argumentos más conocidos para establecer esa ubicación pierde bastante fuerza.
Nuevamente ocurre lo mismo: el texto entrega piezas; la posición propone cómo relacionarlas.
3. La posición postribulacional
La tercera postura sostiene que el Arrebatamiento ocurre al final de la Tribulación, estrechamente relacionado con la manifestación visible de Cristo.
Su esquema sería aproximadamente:
TRIBULACIÓN → RAPTO / VENIDA DE CRISTO
A diferencia del pretribulacionismo, esta posición no establece necesariamente una separación temporal significativa entre el encuentro de los creyentes con Cristo y su manifestación gloriosa.
Y uno de sus argumentos más importantes proviene directamente de las palabras de Jesús.
“Después de la tribulación”
En Mateo 24:29 Jesús utiliza una expresión temporal muy clara: “Inmediatamente después de la tribulación...”
Luego describe señales cósmicas, la aparición del Hijo del Hombre viniendo en las nubes con poder y gloria y, a continuación, una gran trompeta, al sonido de la cual los ángeles son mandados a reunir a los elegidos.
Para la interpretación postribulacional, la similitud con 1 Tesalonicenses 4 merece mucha atención.
Comparemos los elementos generales.
En Mateo tenemos: Cristo viniendo, nubes, trompeta, reunión de los elegidos.
En 1 Tesalonicenses tenemos: Cristo descendiendo, nubes, trompeta, reunión de los creyentes con Él en el aire.
La conclusión postribulacional es bastante directa: ¿Por qué separar dos acontecimientos que presentan elementos tan semejantes?
Si Jesús sitúa la reunión de los elegidos después de la Tribulación, esta postura entiende que allí tenemos el mismo acontecimiento que Pablo desarrolla posteriormente con mayor detalle.
Pero nuevamente aparece la discusión. ¿Los “elegidos” de Mateo 24 representan necesariamente a la Iglesia?
¿La reunión realizada por los ángeles es exactamente el mismo acontecimiento que el Arrebatamiento de 1 Tesalonicenses?
El postribulacionista responde afirmativamente, mientras un pretribulacionista los diferencia.
Y ahí se encuentra uno de los grandes puntos de discusión.
“Nuestra reunión con Él”
Otro texto particularmente importante es 2 Tesalonicenses 2.
Pablo comienza diciendo: “en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él...” 2 Tesalonicenses 2:1 (NVI)
Después introduce acontecimientos relacionados con el día del Señor, la rebelión y la manifestación del hombre de maldad.
Para la interpretación postribulacional, esto dificulta separar radicalmente la venida de Cristo de nuestra reunión con Él.
Ambas aparecen en una misma discusión.
En conjunto, estos textos son utilizados para sostener que la esperanza de los creyentes culmina con la manifestación pública de Cristo después de atravesar la Tribulación.
Pero ¿qué pasa con la ira de Dios?
Ésta es una de las preguntas más importantes para el postribulacionismo.
Si Pablo dice que los creyentes no están destinados al castigo o la ira, ¿cómo pueden permanecer durante la Tribulación?
La respuesta de esta postura consiste en realizar una distinción fundamental: tribulación no es necesariamente lo mismo que ira divina.
La Iglesia ha sufrido persecución desde el comienzo de su historia. Los creyentes pueden ser perseguidos por gobiernos, sociedades o poderes espirituales sin estar bajo el juicio de Dios.
Por tanto, estar presentes durante un tiempo de terrible aflicción no significaría necesariamente ser objeto de la ira divina.
La postura postribulacional puede sostener que Dios protege o preserva a los suyos de su juicio sin necesidad de retirarlos previamente del planeta.
Y nuevamente aparece la pregunta: ¿los textos bíblicos permiten separar de esa manera la Tribulación de la ira de Dios?
¿Cuál es la principal dificultad del postribulacionismo?
Uno de sus desafíos consiste en explicar los textos que parecen presentar a los creyentes esperando a Cristo y siendo librados de la ira venidera.
También debe responder cómo funciona la expectativa de la venida de Cristo si determinados acontecimientos identificables de la Tribulación necesariamente deben ocurrir primero.
Y, dependiendo de cómo interprete los acontecimientos posteriores, debe explicar cómo encajan el Arrebatamiento, la transformación de los creyentes, la venida visible de Cristo y los demás elementos proféticos dentro de una misma secuencia.
Ninguna de estas preguntas invalida automáticamente la postura. Son simplemente los puntos donde necesita ofrecer una explicación.
Las tres posiciones frente a frente
La comparación puede resumirse de esta manera:
| Pregunta | Pretribulación | Midtribulación | Postribulación |
|---|---|---|---|
| ¿Cuándo ocurre el Rapto? | Antes de la Tribulación | Aproximadamente en su mitad | Al final de la Tribulación |
| ¿La Iglesia atraviesa la Tribulación? | No | Parte de ella | Sí |
| Relación con la ira de Dios | Es retirada antes del período de ira | Es retirada antes de la fase más intensa de juicio | Puede estar presente sin ser destinataria de la ira |
| Texto especialmente importante | 1 Tes. 1:10; 5:9; Ap. 3:10 | 1 Co. 15:52; Ap. 11:15 | Mt. 24:29-31; 2 Tes. 2:1-4 |
| Relación Rapto/Segunda Venida | Distingue los momentos | Distingue los momentos | Los relaciona estrechamente |
| Pregunta principal que debe responder | ¿Dónde dice expresamente que el Rapto ocurre antes de la Tribulación? | ¿La última trompeta es la séptima trompeta de Apocalipsis? | ¿Cómo armoniza la presencia de la Iglesia con los textos sobre ser librada de la ira? |
La tabla simplifica posiciones que tienen desarrollos mucho más extensos, pero permite apreciar algo importante.
Las diferencias no comienzan en 1 Tesalonicenses 4.
Las tres aceptan ese texto.
Las diferencias aparecen cuando intentamos relacionarlo con los dichos de Jesús en los evangelios, con las cartas de Pablo y con Apocalipsis.
Cinco preguntas que realmente separan las posiciones
Después de estudiar las tres alternativas, creo que podemos reducir gran parte de la discusión a cinco preguntas.
1. ¿Cuándo comienza la ira de Dios?
Quizás sea la más importante.
Si toda la Tribulación constituye el período de la ira divina, la posición pretribulacional adquiere un argumento particularmente fuerte.
Si la ira comienza más adelante, aumenta la posibilidad de una posición midtribulacional.
Si los creyentes pueden estar presentes mientras Dios juzga al mundo sin ser ellos mismos objeto de ese juicio, la posición postribulacional tiene una respuesta posible.
Entonces antes de preguntar: “¿Cuándo sale la Iglesia?”, tal vez debemos preguntar: “¿Cuándo comienza exactamente la ira de Dios?”
2. ¿Quiénes son los elegidos de Mateo 24?
Jesús dice que después de la Tribulación los ángeles reunirán a sus elegidos.
Si esos elegidos representan a los creyentes de la Iglesia y la reunión corresponde al Arrebatamiento, el texto favorece naturalmente una ubicación posterior a la Tribulación.
Si el contexto permite distinguir esa reunión del Arrebatamiento de 1 Tesalonicenses 4, entonces esa conclusión deja de ser obligatoria.
Una sola palabra “elegidos” termina teniendo enorme importancia para la cronología.
3. ¿Cuál es la “última trompeta”?
Pablo sitúa la transformación de los creyentes “a la final trompeta”, mientras que Apocalipsis contiene siete trompetas y describe el toque de la séptima.
¿Son la misma? No podemos simplemente asumirlo. Pero tampoco podemos descartar la comparación sin estudiarla.
La respuesta tiene consecuencias importantes, especialmente para las posiciones que sitúan el Arrebatamiento dentro de la Tribulación.
4. ¿Cuánto tiempo existe entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida?
Ésta es otra pregunta fundamental.
En un artículo anterior utilizamos una analogía sencilla.
Cuando alguien dice “Me voy a dormir” puede englobar dentro de una misma idea varios momentos: acostarse, acomodarse y finalmente quedarse dormido.
Distinguir las acciones no determina cuánto tiempo existe entre ellas.
Algo parecido ocurre aquí.
Podemos identificar características diferentes relacionadas con el regreso de Cristo, pero todavía debemos determinar si entre esas características existen: años, meses, minutos o prácticamente ningún intervalo.
Las tres posiciones responden de manera diferente.
5. ¿La venida de Cristo es inminente?
Si el creyente debe vivir esperando el regreso inminente de Cristo, sin que ningún acontecimiento profético tenga que ocurrir necesariamente antes, eso favorece una determinada forma de ordenar los acontecimientos.
Si, en cambio, la Biblia enseña que determinados sucesos deben preceder a la reunión de los creyentes con Cristo, la expectativa debe entenderse de otra manera.
Aquí nuevamente debemos ser cuidadosos.
Estar preparados para Cristo no significa necesariamente conocer el calendario.
Pero determinar si existen acontecimientos obligatorios anteriores al Arrebatamiento cambia sustancialmente la discusión.
Entonces, ¿cuál de las tres posiciones es correcta?
Tal vez esperabas que después de recorrerlas llegáramos finalmente a una sentencia: “Ésta es la correcta.” Pero ese no es el propósito de este artículo.
Pretribulación, midtribulación y postribulación intentan responder la misma pregunta utilizando la misma Biblia, pero establecen relaciones diferentes entre los textos.
Y creo que antes de escoger una posición es sano entender algo: ninguna debería ser caricaturizada.
El pretribulacionista serio no sostiene simplemente: “Dios nunca permitiría que los cristianos sufran”, pues la Biblia demuestra que los cristianos sí sufren. Su argumento está relacionado principalmente con la ira de Dios, la naturaleza de la Tribulación y la expectativa de Cristo.
El midtribulacionista no escoge arbitrariamente “la mitad”.
Su posición surge de relacionar la “última trompeta” de 1 Corintios 15 con la séptima trompeta de Apocalipsis y de entender que después comienza una etapa especialmente intensa del juicio divino.
Y el postribulacionista no sostiene necesariamente que Dios derramará su ira sobre la Iglesia, pues puede distinguir perfectamente entre sufrir tribulación y ser destinatario del juicio divino.
Por lo tanto, podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con cualquiera de ellos.
Pero primero tenemos que representarlos correctamente.
¿Es necesario tener una posición sobre el momento del Rapto?
Creo que conviene estudiar el tema, pero también debemos mantener la discusión en su dimensión correcta.
En 1 Tesalonicenses 4, después de enseñar acerca de la resurrección y el Arrebatamiento, Pablo no termina diciendo: “Por lo tanto, asegúrense de construir correctamente la cronología.”
Termina llamando a los creyentes a animarse unos a otros con esa esperanza. Con la resurrección de los muertos en Cristo y el reencuentro con el Señor.
Podemos estudiar. Podemos comparar textos. Podemos formar una convicción. Incluso podemos defenderla con firmeza. Pero existe una enorme diferencia entre tener una convicción doctrinal y convertir nuestra interpretación sobre el momento del Rapto en una razón para tratar con desprecio a otro creyente.
Hay preguntas en las que la Biblia habla de manera absolutamente directa. Y existen otras en las que nuestra conclusión surge después de relacionar varios textos.
Reconocer esa diferencia no debilita nuestra doctrina. Nos obliga a estudiarla mejor.
Entonces, ¿cuándo ocurrirá el Rapto?
La Biblia enseña claramente que habrá un Arrebatamiento, pero su ubicación respecto de la Tribulación ha dado origen a tres interpretaciones principales.
La posición pretribulacional sostiene que ocurrirá antes de la Tribulación y enfatiza especialmente los textos acerca de ser librados de la ira venidera.
La posición midtribulacional lo sitúa aproximadamente en la mitad y relaciona ese punto con el derramamiento de la ira de Dios con las copas y con determinadas referencias a trompetas.
La posición postribulacional lo sitúa al final y encuentra un argumento especialmente importante en la reunión de los elegidos que Jesús describe después de la Tribulación.
Las tres tienen preguntas que responder.
Las tres necesitan interpretar y relacionar diversos pasajes.
Y conocer esas preguntas es probablemente más útil que aprender simplemente dónde coloca cada una el Rapto en un diagrama.
Por eso, si todavía no tienes una posición definida, no necesitas escogerla por presión.
Lee los textos.
Compáralos.
Ora y pide la dirección del Espíritu Santo preguntándote qué interpretación requiere menos presupuestos.
Observa qué explicación armoniza mejor los pasajes difíciles, no solamente aquellos que parecen favorecerla.
Y permite que sea la Escritura y el Espíritu Santo los que vayan formando tu convicción.
En última instancia, no es tan importante determinar el momento preciso, lo realmente relevante es tener la seguridad de haber escogido la salvación a través de Cristo.
¿Qué importancia podría tener saber el momento exacto del Arrebatamiento si no formarás parte de ese grupo de personas?
Cabe recordar que Dios no está obligado a revelarnos todo Su plan. Creo firmemente que si Dios nos hubiera precisado el momento exacto del Arrebatamiento, estaríamos viviendo mirando una fecha y no dependiendo de su soberanía, y ese no es su propósito para con nosotros.
Textos bíblicos para profundizar
El Arrebatamiento
Textos especialmente utilizados por la posición pretribulacional
Textos especialmente utilizados por la posición midtribulacional
Textos especialmente utilizados por la posición postribulacional
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